¿Que tan Contaminante es La bolsa de plástico?

Queremos resaltar que a partir del año 2016 entró en vigencia en Colombia el pago de un impuesto por las bolsas plásticas para disminuir la huella ecológica,  en la actualidad  se reviven una serie de polémicas que ameritan darle respuesta como:

¿Que tan contaminante es el plástico?

¿Que productos remplazaran los plasticos?

¿Seran menos contaminantes los productos que remplacen los plasticos?

¿Cuál bolsa es menos contaminante?, ¿La de plástico o la de papel?

Por eso a continuación vamos a hablar de ello; Algunas personas opinan y aseguran que las bolsas de plástico son extremadamente contaminantes para la naturaleza, y cada vez inundan más los océanos y entornos naturales con desechos, afectando varias especies. Pero, ¿Qué tan real y cierto es? y si la cura sera peor que la enfermedad? ¿es cierto que  las bolsas de papel contaminan menos?

¿las encuestas a quién favorece?

Existen informes donde  se puede leer que las bolsas de papel “actúan a favor de un mundo más sostenible, contribuyendo de forma natural a frenar el cambio climático”. Y toman una posición al afirmar que “la bolsa de papel es siempre la mejor alternativa”. Es acá donde nos detenemos a pensar si tantas reflexiones, opiniones y halagos  podrían venir de los mismísimos dueños de empresas dedicadas a la  fabricación de bolsas de papel, que “curiosamente” promueven e impulsan esta serie de estudios, encuestas y estadísticas.

Esta polémica puede llegar a convertirse en una creencia e idea popular que genere cierta confusión y dudas en el daño que ocasionamos hacia nuestro entorno. Según el informe “La bolsa de papel. El libro verde“, que aparece en la página web del Gobierno de España, indican que el 93% de los consumidores encuestados considera a las bolsas de papel como la opción más ecológica frente a  las de plástico. Tanto es así que se ha llegado a incrustar en nuestro subconsciente una importancia del uso de este tipo de bolsas y el impacto ambiental que se genera y esto se ve reflejado en nosotros cuando vamos al supermercado o la tienda de nuestros barrios a realizar las compras, por que se ha convertido en una experiencia de tensión y estrés. Al momento de hacer la fila para cancelar tenemos que tomar una decisión difícil, que pone en una balanza intereses de cultura ambiental y comodidad. Ya de una forma casi automática y mecánica los cajeros nos lanzan esa temida pregunta que nos ocasiona pavor y terror ¿Desea llevar sus productos en bolsa plástica? esta la opción de la bolsa de papel.

Y es ahí donde empieza nuestro dilema. Miramos alrededor con cierto recelo pensando en que seremos juzgados, y señalados por no pensar en la huella verde al escoger el tipo de bolsa. Por lo general las campañas y noticias impulsadas por las redes sociales y medios de comunicación influyen en nuestra decisión, y es ahí donde la gran mayoría opta por la bolsa de papel.

En el caso de la encuesta que realizamos en nuestra página de PROBOLSAS en el primer round ¿A quién favorece las encuestas? el 84% de los participantes que votaron  opta por escoger la bolsa de papel frente al 16% que prefiere la bolsa de plástico, y es ahí donde observamos que para algunas personas es importante la imagen que se puede generar, y aparecen los miedos y temores a ser señalados o juzgados por considerar la posibilidad de la bolsa plástica que ante los ojos de los demás no es tan amigable con el medio ambiente. Pero ¿Qué criterios son los que hacen que las personas escojan las bolsas  de papel? Podrían ser una serie de bloqueos perceptuales, psicológicos o culturales los que influyen. Realmente las personas se toman el tiempo para  investigar el proceso y la cantidad de recursos naturales que se emplean para la fabricación de cada una de las bolsas; Analizan el tiempo de degradación; miden el número de usos que pueden hacerse con cada tipo de bolsa; Verifican ciertas propiedades como resistencia de los materiales frente a situaciones que impliquen exponerse a factores climáticos. Consideran factores que pueden llegar a afectar la fauna y la flora, y que generen un desequilibrio en la biodiversidad.

Para el 70% de los consumidores en España  elegirían en los supermercados las bolsas de papel para sus compras. E incluso dos de cada diez afirman que estarían dispuestos a pagar más por la bolsa de papel.

El 90% de los entrevistados considera que el impacto ambiental ocasionado por  la bolsa de plástico es superior al de la bolsa de papel. Podría decirse que las  características medioambientales de la bolsa de papel son la clave para posicionarse como favoritas. Para nueve de cada diez consumidores, las cuatro características que mejor definen la bolsa de papel son que cuida el medio ambiente, es biodegradable, ecológica y renovable.

Otro  factor que puede llegar a influir en la toma de esta decisión es el tiempo que los residuos permanecen en la naturaleza hasta su degradación. El 74% de los encuestados sabe que la bolsa de papel tarda en biodegradarse mucho menos que otras alternativas: de hecho la bolsa de papel se biodegrada en solo tres meses.

Podemos deducir que las características de la bolsa ideal para el consumidor son que sea fuerte y resistente, reutilizable, reciclable, adecuada a lo que se compra, sostenible, biodegradable y renovable.

¿CUÁL BRINDA MÁS SEGURIDAD E HIGIENE?,

BOLSA PLÁSTICA VS BOLSA DE PAPEL

El uso de diferentes tipos de bolsas  para realizar las compras  es cada vez más generalizado, y se ha resaltado la importancia de que se haga responsable y amigable con el medio ambiente. Pero no podemos dejar de lado  un factor importante para esta elección de tipo de bolsa y es el que recae en los riesgos de seguridad alimentaria si no se toman ciertas precauciones.

Este es el caso de algunas bacterias procedentes de productos crudos, como pollo, carne y pescado, y que pueden llegar a  crecer y contaminar otros alimentos con los que entran en contacto. Por lo tanto es factible aquellas bolsas que se pueden lavar de manera periódica, para evitar que al momento de llevar y guardar alimentos se puedan convertir en bolsas contaminadas con patógenos como Salmonella o E. coli.

Se han optado por una serie de medidas para promover la Reducción en el uso y deshecho de bolsas de plástico por parte de los consumidores. Desde que se empezaron estas iniciativas, el uso de las bolsas reutilizables y de papel  se ha generalizado cada vez más para realizar la compra, una opción que definen como respetuosa con el medio ambiente. Pero debe tenerse en cuenta que, si se usan para guardar alimentos, pueden ser «un caldo de cultivo para las bacterias«, según un estudio realizado por la Universidad de Arizona y la Universidad Loma Linda de California.

Este estudio encontró un  riesgo, sobre todo, con bacterias coliformes, incluyendo E. coli, detectadas en el interior de las bolsas en niveles suficientemente importantes como para provocar enfermedades. El estudio, titulado Evaluación de la contaminación cruzada de productos alimenticios en bolsas reutilizables, coincide con otra investigación realizada por el Hospital de Washington, según la cual, «si no se lavan las bolsas reutilizables, los patógenos crecen y se multiplican». Ahora podremos tener otra perspectiva  con respecto a las de papel. El problema, según esta investigación, se agrava si se dejan las bolsas en los automóviles, donde quedan expuestos a   temperaturas internas y que  se convierten en un importante aliado de los patógenos. Para los expertos, «si se vierte jugo de carne de pollo crudo en la bolsa, al cabo de 10 horas se habrán desarrollado miles de células de bacterias».

Por esto es importante resaltar que debemos tener presente el uso seguro de las bolsas, independiente si se trata de bolsas de plástico, papel o reutilizables se debe garantizar la seguridad alimentaria, higiene e inocuidad.

Algunas recomendaciones que pueden seguir los consumidores para el uso de este tipo de bolsas es separar los alimentos crudos del resto, evitar almacenar las bolsas en los vehículos durante mucho tiempo, lavar las bolsas con frecuencia y asegurarse de que están del todo secas antes de guardar, conservar  las bolsas lejos de fuentes de contaminación como animales domésticos o productos químicos.

Los alimentos crudos, como la carne, pollo o el pescado, es preferible guardarlos también en pequeñas bolsas de plástico, de manera que queden separados del resto, aislar las carnes crudas. No deben reutilizarse nunca bolsas que contengan carne cruda o aves de corral.

Usar distintas bolsas para diferentes alimentos. Mantener separadas las carnes de los productos vegetales frescos y alimentos listos para consumir. Las bolsas usadas para alimentación solo deben usarse para este fin, sin mezclar otros productos como juguetes, ropa u otros objetos.

Estas medidas son útiles para reducir la concentración de agentes patógenos y luchar contra la contaminación cruzada en los alimentos.

Cuando se refieren al tema de las bolsas reutilizables, es decir, aquellas que  pueden estar hechas de telas y que van desde las fibras naturales como algodón hasta fibras sintéticas, se debe mencionar que este tipo de bolsas están elaboradas a partir de una película de plástico más resistente que el de las bolsas de plástico común. Estos tejidos o materiales pueden contaminarse con bacterias a partir de alimentos u otros objetos contaminados.

Estos gérmenes, a su vez, pueden contaminar otros productos que entran en contacto dentro de la bolsa. Debe tenerse en cuenta que si la bolsa se reutiliza días o una semana después, la bacteria puede haber alcanzado niveles dañinos y puede transferirse a nuevos alimentos comprados en la próxima compra. Uno de los principales problemas que se detectan en el uso de este tipo de bolsas es, por tanto, el de la contaminación cruzada, que se produce cuando las carnes, los productos y alimentos precocinados se colocan en bolsas sucias.

Según la Agencia de Alimentos Británica (FSA), la carne de pollo es una de las principales fuentes potenciales de infección, en concreto de Campylobacter jejuni, una de las causas más comunes de intoxicación alimentaria en el Reino Unido. A la carne de pollo le siguen otros alimentos crudos como otras carnes, pescado y marisco, así como verduras y huevos.

Un dato curioso es el que aportaba un estudio realizado por expertos de la Universidad de Pennsylvania, según el cual, en la ciudad de San Francisco empezaron a aumentar las hospitalizaciones por enfermedades transmitidas por alimentos como E.coli en el momento en el que se prohibieron las bolsas de plástico, en 2007. Entonces, los expertos detectaron que el «8% de las bolsas reutilizables daban positivo por esta bacteria» y que el «97% de los compradores nunca había lavado las bolsas, ni una sola vez».

https://www.facebook.com/464331123606302/posts/2214280985277965/

¿CUÁL EMPLEA MENOR CANTIDAD DE ENERGÍA EN SU PROCESO DE FABRICACIÓN?

¿Plástico o papel?

Es por esto que planteamos la  comparación de hechos y cifras.Muchas personas consideran y  creen que las bolsas de papel son mucho más amigables y respetuosas con el medio ambiente que proceden de la madera que es un recurso renovable y orgánico, mientras que el plástico procede del petróleo o del gas, que son recursos no renovables, fabricados mediante un proceso químico.

Sin embargo, si observamos los procesos de fabricación de ambos tipos de materiales, la producción de bolsas de papel parece ser mucho menos amigable con el medio ambiente en su proceso de  fabricación que las de plástico.

Una dificultad a la hora de comparar los hechos y las cifras es que se encuentran demasiadas fuentes, basadas en diferentes estudios. A continuación se muestra una vista general comparativa entre la producción de bolsas de plástico y de papel.

Como se puede observar en ambos procesos de fabricación de bolsas se emplean el recurso agua, pero se necesitan 220 litros para producir 1.000 bolsas de plástico mientras que son necesarios 3.800 litros de agua para producir el mismo número de bolsas de papel .

En términos de energía utilizada y gases de efecto invernadero emitidos durante la fabricación, la bolsa de plástico sale mejor librada.

A pesar que el proceso de producción de bolsas de plástico involucra petróleo, resulta que la producción de bolsas de papel consume cuatro veces más energía que una bolsa de plástico según el documento de investigación elaborado por la Asamblea de Irlanda del Norte en 2011. Lo que significa que la producción de bolsas de papel consume una buena porción de combustible. Es por esto que estudios afirman que fabricar plástico consume 40% menos energía que fabricar papel, por lo que es menos contaminante.

 A diferencia de las bolsas de plástico (que según el informe se producen a partir de los productos de desecho de la refinación de petróleo), el papel requiere que los bosques sean talados para producir las bolsas. Las bolsas de papel deberían ser reutilizadas al menos tres veces para compensar el impacto de su producción.

El proceso de fabricación, según la investigación, también produce una mayor concentración de productos químicos tóxicos en comparación con la fabricación de bolsas de plástico de un solo uso.

Las bolsas de papel también pesan más que el plástico, lo cual significa que el transporte requiere más energía, lo que se suma a su huella de carbono, agrega el estudio.

 Producir una sola bolsa de plástico consume 0,48 megajulios, según investigadores australianos.  Estos mismos expertos recalcan que la energía consumida para este tipo de bolsas es un 70% inferior y genera la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero que producir una bolsa de papel.

¿CUÁL consume MENOR CANTIDAD DE AGUA EN SU ELABORACIÓN?

¿Plástico o papel?

 De acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) esta es la diferencia entre papel y plástico en lo referente al consumo del recurso Agua en el proceso de elaboración y producción: La producción de bolsas de papel utiliza 3 veces la cantidad de agua que se necesita para hacer bolsas de plástico.

Como puedes ver, ambos procesos de fabricación emplean agua, pero se necesitan 1260 litros para producir 1.000 bolsas de plástico mientras que son necesarios 3.800 litros de agua para producir el mismo número de bolsas de papel.

El papel está compuesto principalmente por celulosa, una fibra vegetal que se extrae de los árboles. Para elaborar 1 hoja de papel (A4) se consumen  10 litros de agua y  Para fabricar una tonelada  de papel es necesario 200.000 litros de agua cuando el papel es de calidad. Si es  con papel corriente 100.000 litros y si es con papel reciclado 20.000 litros.

Cada día, una sola persona puede gastarse entre 2.000 y 5.000 litros de agua (de 2 a 5 metros cúbicos), al demandar bienes que en su fabricación usan grandes cantidades. Por ejemplo, para hacer una camiseta de algodón se gastan 4.000 litros de agua. Este indicador recalca que, así sea de forma indirecta, estamos gastando esa cantidad del recurso cada vez que compramos una. Hacer una bolsa de papel requiere 555 litros y hacer una bolsa de plástico, 185 litros; un kilo de carne, 15.000 litros, y una taza de café, 140 litros.

Por eso queremos  retomar el tema que la problemática no nace en el tipo de material sino en el uso y destino que le demos. El plástico es una alternativa, pero al igual que la energía nuclear, depende del manejo que le demos para lograr tener un efecto bueno o malo en nuestra vida.

 La contaminación es un problema real, soy la primera en reconocerlo y en sufrir por las nefastas consecuencias que tiene para la continuidad de nuestra sociedad, pero la solución no es prohibir el plástico. (Declaración de la Ingeniera mecánica  Laura Flórez, con estudios de doctorado en procesamiento de polímeros del IKV, en Aachen, Alemania), Para esta reconocida Ingeniera reemplazar el plástico por el siguiente material posible en cada una de las aplicaciones que actualmente lo usan generaría una mayor huella de carbono, según un estudio del Instituto Fraunhofer, en Alemania.

El plástico es una industria en franco crecimiento y hay una razón muy clara para ello: es un material extraordinario, que combina propiedades como ligereza, confortabilidad, inocuidad química, reciclabilidad, que otros materiales no tienen.

Y es ahí donde nuestra responsabilidad como sociedad es darle el lugar y el fin de vida que le corresponde. Es allí donde debemos trabajar, en legislación, en capacitación, en dar soluciones reales al problema de disposición de residuos, que es, como tantos otros problemas del mundo, originado en nuestra actitud como humanos, no un problema del plástico. Es nuestra Cultura, es nuestra conciencia. Es la cuota de cambio y el giro que le demos afrontando y solucionando y no agravando más la situación.

 

IMPACTO AMBIENTAL OCASIONADO POR EL PAPEL

La fabricación del papel en general contamina a gran escala. Aunque no todo el papel tiene el mismo impacto ambiental, pues los procesos de elaboración y su ciclo de vida son variables. Todo esto genera repercusiones sobre el medio ambiente, y no solo porque se consumen muchos recursos naturales, sino por la polución que ocasiona. La atmósfera y el agua se contaminan con químicos, afectando al entorno, como los ríos y ecosistemas adyacentes.

En España, por ejemplo, cada individuo gasta una cantidad de papel equivalente a 4 árboles de 12 metros de altura. Un consumo desmedido que varía de forma importante en cada país. En Japón y Estados Unidos  gastan el equivalente a 6 árboles de 12 metros por persona y en Bélgica más de 8,5 árboles por habitante.

Entre los países que menos gastan según estudios están Rusia, Indonesia, India  y Azerbaiyán.  Aun así, a pesar de las diferencias, si tenemos en cuenta los millones de habitantes que hay en el mundo el resultado es alarmante.

Según un reciente estudio de la Universidad de Yale el actual ritmo de deforestación incrementa, cada año se pierden 15.000 millones de árboles y con esta se destruyen bosques autóctonos y no solo por la pérdida de hábitat para especies protegidas o por la desaparición de flora en vías de extinción, sino también porque provoca un gran daño para el equilibrio del ciclo hídrico a nivel regional y mundial.

Una vez conseguida la materia prima para la elaboración de bolsas de papel, el proceso de fabricación añade un daño ambiental que va más allá de solo la fabricación. El medio ambiente se empieza a ver alterado desde la misma plantación de árboles. Porque los bosques certificados no son lo suficientemente sostenibles. Además de ocupar un suelo que podría dedicarse a la alimentación se dispara el uso de herbicidas por la moda de utilizar semillas transgénicas para mejorar la gestión industrial de las plantaciones.

 La fabricación de bolsas de  papel en sí es un contra-ejemplo de producción ecológica. Se consumen grandes cantidades de agua, energía y madera y a su vez, necesita muchos medios de transporte, con lo que su huella de carbono es elevada, Mientras que las bolsas de plástico consumen menos energía, menos agua y son más livianas para su transporte como pudimos apreciarlo en los anteriores rounds de nuestra campaña.

 Pero también nos referimos a las bolsas de papel elaboradas con papel reciclado que algunos opinen que son  s más ecológicas. Y todo esto porque dicen se  evita la tala y además se consume menos energía. Sin embargo, si los métodos empleados no son limpios podría darse la paradoja de que un papel reciclado fuese menos verde que otro fabricado a partir de la madera.

 La industria papelera y de celulosa ocupa el quinto lugar del sector industrial en consumo mundial de energía, y utiliza más agua por cada tonelada producida que cualquier otra industria y se encuentra entre los mayores generadores de contaminantes del aire y del agua, así como gases que causan el cambio climático.

Lo cierto es que cerca del 40% de toda la madera talada para usos industriales en el mundo se destinó a la producción de papel.

 

IMPACTO AMBIENTAL OCASIONADO POR EL PLÁSTICO

La principal materia prima para la producción de plásticos, además del gas natural, es el petróleo. Cabe anotar que sólo el 5% del petróleo extraído se utiliza para la fabricación de plásticos, El 95% se reparte entre producción de energía, transporte, climatización, productos químicos y otros.

El plástico requiere Menor consumo de energía para su producción y transformación que otros materiales como el papel  porque se procesan a temperaturas menores. En Colombia, la industria de productos plásticos consume el 5,7% de energía del total industrial, comparado con sectores como papel (10%), alimentos (16%), textiles (8,6%), minerales no metálicos (9,5%) e industrias básicas de hierro y acero (14%).

Los plásticos contribuyen a la protección ambiental durante todo su ciclo de vida, desde la obtención de los recursos naturales que les sirven de materia prima básica y fuente de energía, hasta el manejo de los residuos, porque permiten: Máxima eficiencia con un consumo mínimo de recursos naturales.

El impacto ambiental en la producción de materias primas y en la industria transformadora de resinas plásticas es poco significativo debido a factores tales como: la no utilización de combustibles fósiles, bajo consumo de energía eléctrica, poca demanda de agua, muy bajo nivel de emisiones atmosféricas y vertimientos y facilidad de reciclar los residuos sólidos industriales, en particular los termoplásticos, es decir, aquellos que por su estructura interna, formada por cadenas lineales, se desarman fácilmente con el calor y se reconstruyen al enfriarse, pueden fundirse y volver a fabricarse muchas veces. Tienen buena capacidad para el reciclado dentro de sus procesos o en los de otras industrias.

Por ello volvemos a retomar  la  importancia  del uso y disposición final que le demos a este material. Y surge la necesidad de implementar los debidos controles, incentivar a formar empresas que apuesten por el reciclaje, convertir esta responsabilidad con el medio ambiente en fuentes generadoras de empleo realizando un correcto manejo de las  Políticas de Manejo Integral de Residuos Sólidos.

 El cambio está en  aplicar tecnologías alternativas para el tratamiento, aprovechamiento y disposición final de los residuos y disponer de los  recursos financieros que puedan hacer  énfasis en  los costos que implican una apropiada  recolección y transporte, ya que la mayoría no incluye una  tarifa de aseo que  involucre los costos reales de un sistema de clasificación, tratamiento o disposición final, por esto es tan importante el compromiso de cada uno de los ciudadanos y el respaldo total por parte de las entidades del estado.

Nuestra posición va más allá de juzgar o señalar el tipo de material, queremos resaltar  nuestro comportamiento como humanos. Determinar nuestra conciencia y cultura ecológica. Nos enfocamos en impulsar una propuesta  para realizar la correcta selección y separación  de los diferentes tipos de residuos de nuestras casas, la recolección selectiva de los residuos clasificados por los colores establecidos que permiten aprovechar al máximo el material, la existencia de centros de acopio y el fomento de las actividades propias de la recuperación de los residuos como el reciclaje y el compostaje a través de campañas de sensibilización, capacitación y manejo de los residuos plásticos aprovechables, que permitan que estas pequeñas y medianas empresas obtengan incentivos tributarios

En el caso de los plásticos, la situación a lo largo de los años no ha sido muy distinta a la de los otros materiales. La falta de separación y la gran variedad de plástico que existe en el mercado de difícil identificación por parte del productor, representan algunos de los mayores problemas para su selección y posterior tratamiento.

Hoy los plásticos son hasta un 80% más livianos que 20 años atrás. Esto es posible gracias a una combinación de factores: mejores materias primas, tecnología de transformación cada vez más desarrollada y diseño de envases teniendo en cuenta el medio ambiente.

Un estudio llevado a cabo en Alemania demostró que sin los plásticos el consumo en peso de materia prima para envases aumentaría dramáticamente un 291%, la energía utilizada en la fabricación de envases sustitutos se incrementaría un 108% y el volumen de los residuos al momento de su disposición aumentaría un 158%.

¿CUÁL implica MENOR CANTIDAD DE combustible EN SU transporte?

¿Plástico o papel?

Cambiar la mentalidad y la forma de usar las bolsas es, sin duda, un buen comienzo pedagógico y de un plumazo puede servir para evitar la cultura de derroche y de falta de responsabilidad que se tiene con la disposición final de los tipos de bolsas.

 Sabías que Un paquete de 1,000 bolsas de plástico tamaño estándar pesa aproximadamente 6.81 kg y tiene un grosor de 8.9 cm y Un paquete de 1,000 bolsas de papel con las mismas medidas pesa 63.56 kg y tiene un grosor de 116.84 cm. Una diferencia de peso de 56.75 kg, Por lo tanto, transportar bolsas de plástico exige menos combustible y genera menor contaminación.

Como  hemos hablado en los anteriores rounds no solo el transporte y gasto de combustible está a favor de las bolsas de plástico, a todo esto debemos sumarle que este tipo de bolsas tienen la propiedad de ser ligeras, versátiles, durables, aislantes eléctricas y absorben energía de impacto, entre otras cualidades.

Las bolsas de plástico tienen buena resistencia, evitan derrames o daños en los productos alimenticios, son higiénicas permitiendo que el consumidor vea el producto, su color, evitando deterioros y cumpliendo con la seguridad.

Por eso esta vez damos a conocer los estudios realizados por el Instituto Tecnológico del Plástico, con motivo del lanzamiento de la campaña “No culpes al plástico” donde podemos   descubrir algunas grandes verdades sobre este material con el fin, de que tanto, personas como empresas consuman, utilicen y reciclen de forma responsable.

No peligran las reservas de petróleo. Sólo del 4% al 6% del consumo de petróleo y gas se destina a la fabricación de plásticos. Permite ahorrar agua, energía y emisiones CO2. Con este material se puede implantar sistemas de micro-riego, que favorecen el ahorro de agua en el sector agrícola, además de ser un material  reciclable. 

 Para hacer un buen uso del plástico es fundamental tener una actitud responsable entre todos y hacer una gestión de residuos con conciencia, reutilizando y reciclando productos.

 Pero los consumidores pueden tomar decisiones conscientes, las marcas pueden actuar con responsabilidad y los gobiernos pueden aplicar una buena política para eliminar la contaminación con fines de lucro, como la creación de empresas que se dediquen a reciclar y realizar una mejor clasificación de los residuos. 

 La verdad es que las bolsas tan solo suponen una pequeña parte de los usos del plástico y cumplen una función necesaria, que deberá ser ocupada por otro material si se llegan a prohibir, pero como se está sugiriendo. ¿Son las bolsas de plástico malas en sí mismas?

Nos detenemos a pensar que si esto llegase a suceder cual sería el material que lo reemplazaría, si cumpliría con todas las ventajas que nos ofrecen las bolsas de plástico y las cuales hemos mencionado en las anteriores encuestas y que han estado soportadas de argumentos realizados por estudios de universidades y otros países.

Si has seguido el blog de noticias varias opiniones y estudios dicen que  no lo son. De todos los materiales que se podrían utilizar para realizar contenedores de uso cotidiano para la población en general, las bolsas de plástico  parecen ser las  menos agresivas para el medio ambiente, si se tienen en cuenta  todas las fases. Fabricar una bolsa de plástico cuesta 70 veces menos energía que fabricar una de papel, y  si es de tela sin tejer son mayores sus consecuencias.

Las bolsas de plástico constituyen solo el 0,5% del total de los residuos sólidos en los países avanzados, son perfectamente reutilizables y también se pueden reciclar para obtener otros objetos de plástico. En los países occidentales, el 95% de las bolsas de plástico se recicla bien o se destruye correctamente. Por su escaso volumen, el consumo de energía para su transporte es muy pequeño. Haría falta siete veces más volumen de transporte para llevar el mismo número de bolsas de papel y, también, a la hora de tirarlas ocupan mucho menos espacio. Está claro que una bolsa reutilizable de papel o de tela parece más ecológica, pero habría que reutilizar 131 veces la bolsa de tela para que tuviera un impacto ecológico menor que la de plástico.

Nosotros consumidores, tenemos las llaves del problema. No basta con inventar nuevas herramientas o nuevos materiales. Se debe actuar localmente y pensar globalmente, dar el buen ejemplo, hacer más con menos, consumir pero con mejor juicio, establecer caminos prioritarios que puedan explorar el eco ciudadano que se lleva por dentro para mejorar así la huella ecológica de nuestro planeta.

RECICLAR BOLSAS DE PAPEL Y PLÁSTICO

La incorporación del concepto de Economía Verde se ha propuesto como una alternativa para el desarrollo sostenible, conjuga acciones que integran el manejo eficiente de los recursos y la inclusión social, minimizando los riesgos ambientales. Negocios dedicados al reciclaje se convierten en fuentes generadoras de empleos verdes y dignos, impulsados por procesos y tecnologías amigables.

Cuando hablamos del reciclaje de las bolsas de papel se afirma que es  menor el volumen que ocupan en  los rellenos sanitarios lo que ayuda al ambiente, pero no se considera que  la contaminación que se asocia con  la manufactura de papel es muy importante, ya que se usa mayor cantidad de  agua la cual  se contamina, dependiendo de los productos químicos que se hayan empleado en el proceso.

 Si estas aguas contaminadas se vierten en mares, ríos y lagos, tienen efectos muy graves. Además de considerar que el proceso implica un gasto muy alto de energía eléctrica, calorífica y mecánica, aunque el papel resultante se usara como combustible, la energía que se obtendría sería mucho menor que la que se invirtió en fabricarlo.

El impacto ambiental que se genera con las bolsas de  plástico ha sido catalogado como alto, pero nos detenemos a pensar ¿cuántas veces lo reciclamos o reutilizamos? La respuesta es que  reciclamos poco.

Sabías que Reciclar plástico consume mucha menos agua que reciclar papel. También es menor el consumo de energía asociado a su manufactura y transformación. En muchos casos las bolsas de plástico pueden quemarse en calderas o en plantas termoeléctricas convirtiéndose en generadoras de  energía eléctrica, con lo cual aumenta el beneficio que se obtiene de ellas.

Puede  que algunos entren a debatir si el llegar a  quemar plásticos sea altamente contaminante, pero solemos olvidar que son derivados del petróleo al igual que las gasolinas y otros combustibles fósiles, cuya extracción y refinación contamina también si no se toman medidas. Todo depende del control y acciones de intervención que se apliquen y manejen.

Desde luego, no todos los plásticos son combustibles, pero los que se usan para fabricar bolsas sí lo son a excepción del PVC —poli cloruro de vinilo— que nunca deben quemarse, porque producen sustancias sumamente tóxicas y dañinas.

 Para el caso de las bolsas de plástico usadas nos pueden servir, al menos, para clasificar y separar la basura y así entregar al servicio de recolección paquetes de basura orgánica y basura inorgánica, cada uno en su propia bolsa.

Volvemos a reiterar que  no es culpa del plástico, sino de quienes no depositamos la basura en su lugar, aún no nos hemos concientizado en el oportuno y correcto uso de este material. Queremos poner nuestro granito de arena en este debate y más allá de juzgar o tratar de polemizar entre estos dos tipos de bolsas queremos que conozcan los pro y contras de cada una. 

Hablamos de la importancia de reciclar, nos convertimos en promotores de las 3R (Reutilizar, Reciclar y Reducir) pero realmente lo aplicamos en nuestros hogares, sitios de trabajo y espacios públicos.

Por ello mencionamos algunos datos curiosos de nuestro país donde se generan al menos 12 millones de toneladas de residuos al año, de los cuales solo el 17% es reciclado. 

Del total de basura que cabe en una caneca, más del 60% podría ser reciclado y no lo hacemos.

Una tonelada de papel periódico equivale a 24 árboles y una botella de vidrio se demora más de 4 mil años en descomponerse.

Para hacer papel higiénico se talan 27.000 árboles cada día y si se recicla solo una botella de plástico se ahorra energía suficiente como para mantener encendido un bombillo por 6 horas.

Lo primero que debes tener en cuenta es que no todo es basura pero que no todo se recicla. Hay algunas cosas como los residuos de alimentos que, aunque se pueden aprovechar haciendo humus, no son reciclables al igual que los desechos sanitarios (papel higiénico, pañales y demás).

Así mismo, hay algunos materiales que, aunque se pueden reutilizar si se encuentran muy contaminados no son aptos para esto. Por ejemplo: una caja de cartón puede reciclarse pero si se encuentra mojada o sucia perdemos la oportunidad de aprovecharla.

Por eso es importante que tengas en cuenta que si algunos materiales que ya no te sirven los puedes reciclar, pero para ello hay conservarlos en buen estado.

Para reciclar existen las canecas de colores, donde queremos hacer énfasis en una sensibilización y capacitación que nos ayude a diferenciar los residuos y a hacer lo que se conoce como separación en la fuente, es decir, separar desde nuestras casas los elementos que se pueden reciclar de los que no. Esto facilita la labor de las personas que se encargan de hacer la selección de los materiales.

Así que te invitamos desde ahora a no despegarte de nuestro blog que traerá unos tips y notas de como reciclar y reutilizar las bolsas de plástico para dar otra alternativa o solución frente a la polémica generada por el uso de este material. Te vas a sorprender de la cantidad de usos  y aplicaciones que le han dado en los diferentes sectores y que en ocasiones llegan a transformar la vida de las personas.

Recuerda que la caneca de color VERDE contienen lo que viene de la tierra: Aquí vas a depositar todos los desechos orgánicos y lo que no es reciclable por estar contaminado con sustancias: empaques de mecato, vasos de café o yogurt o cualquier otra cosa, bolsas de aromáticas o té, etc.

La de color AZUL todo lo que contiene líquidos, en esta van generalmente los envases plásticos y de vidrio: latas de aluminio, botellas de vidrio y de plástico, cajas tetra pack, bolsas de leche y cubiertos plásticos.

La de color GRIS todo  lo que implica papel allí se depositan las cosas hechas con celulosa (así se le llama a la sustancia con la que se hace el papel): periódico, revistas, sobres, plegadiza (cajas de zapatos), hojas de papel. Es importante que sepas que lo ideal es no arrugar las hojas, porque así pierden sus propiedades y no pueden reutilizarse.

 ¿CUÁNTO TARDA EN DEGRADARSE UNA BOLSA DE PLÁSTICO?

En el tema anterior hablamos de la importancia de Reciclar, Reducir y reutilizar,  fuertes alternativas frente a la problemática ambiental en cuanto a la generación residuos. En esta oportunidad hacemos énfasis en el tiempo de degradación de las bolsas de plástico y otros materiales de uso cotidiano.

Escuchamos a diario que la mala disposición de los tipos de bolsas está contaminando el hábitat de animales y vegetales, y de paso afectan  el ciclo de vida de los mismos. Por lo tanto  si no reciclas, las consecuencias para el hábitat son realmente severas y devastadoras, perjudicando gran cantidad de especies, suelos y vegetales.

Para el caso de Las bolsas de plástico, fabricadas con polietileno de baja densidad, tardan más de un siglo en descomponerse totalmente. La buena noticia es que ya existen alternativas que permiten ser recicladas y reutilizadas con diferentes usos.

Sin embargo, las botellas de plástico pueden tardar en degradarse hasta más de 500 años si permanecen enterradas: los microorganismos difícilmente pueden atacar las fabricadas con PET.

Se calcula que el plástico tarda entre 150 años en descomponerse, por lo que está considerado un material de descomposición muy lenta y a largo plazo.

En cambio  para las bolsas de papel y elementos fabricados de cartón, al estar compuestas básicamente por celulosa, no se convierten  en  un gran problema a gran escala para la naturaleza, y su tiempo de descomposición es escaso.

Además, Según las condiciones  en los lugares de desecho,  la exposición al viento, el calor y a la lluvia  ayudan a la descomposición de las bolsas de papel, y  su biodegradación se acelera. El problema puede residir en las tintas que se emplean, y sobre todo en la tala de árboles necesaria para su fabricación, un hecho nada sostenible.

Una hoja de papel puede tardar de 8 meses a 1 año en biodegradarse en su totalidad. Esta cifra demuestra que cada trozo que reciclemos, será una victoria para el Medio Ambiente.

Cabe plantear  que los empaques de los alimentos deberían estar diseñados para ser reincorporados al proceso productivo de tal forma en la que no se conviertan en un residuo, aplicando la idea del Eco diseño.

Y surgirán opiniones sobre las bolsas  biodegradables y escuchamos esa voz que nos invita a  tomar  conciencia  sobre los contaminantes de los residuos. Se hace más notoria esta situación cada vez que los seleccionamos y separamos en nuestras casas, evidenciamos la importancia en el correcto uso de estos empaques.

Creemos que usando solo Biodegradables daremos una solución definitiva. Y es ahí donde debemos analizar,  ¿Si se degradan solos?

 Aquí viene una no tan buena noticia: este proceso de degradación no es instantáneo. No se degradan de la noche a la mañana. Si hasta la cáscara  de un banano  que es un producto orgánico y  que se arroja,  se demora entre uno y tres años en biodegradarse, podremos imaginar lo que implican el resto de materiales que no son orgánicos.

Una bolsa de plástico biodegradable, por muy biodegradable que sea, tarda años en desaparecer. Es verdad que las bolsas de plástico convencionales tardan 150 años en hacerlo, frente a una 100% biodegradable.  Pero este tipo de bolsas  empiezan su proceso de degradación a los 18 meses, como se evidencia en la  fecha de fabricación y caducidad que llevan impresa.

Es decir, estamos hablando de un año y medio. Tiempo que No es muy  poco,  además de considerar que su descomposición no ocurre tan fácilmente. Necesita unas condiciones especiales de microorganismos, temperatura y humedad para hacerlo, y si son enterradas, con la idea que puede hacerse ya que se trata de un material biodegradable, esto  puede llegar a ocasionar  gases de efecto invernadero, y ser más nocivos para el medio ambiente que un plástico común y corriente.

Aunque como podemos ver los tiempos del medio ambiente ¡son mucho más lentos de lo que pensamos! Si un papel se nos cae en un bosque, cuando llueva podrá biodegradarse, pero tardará ni más ni menos que entre uno y dos años en hacerlo.

 Pero si el suelo es seco puede tardar mucho más, y la cosa se complica si las químicos que se han usado en el papel no contribuyen a ello. Pero en general en este asalto podemos darle la victoria a la bolsa de papel. Pues es menor el tiempo que tarda en ser degradado.