Cómo un joven inventor pretende limpiar el océano

En 1988, los científicos publicaron por primera vez la evidencia necesaria para comprobar la existencia de una colosal isla flotante repleta de desechos que, según algunos pronósticos, se agrupaban en corrientes de agua relativamente estables en medio del Pacífico.

Debido a la variabilidad del clima y a la dificultad de detectarla a través de los radares, múltiples investigadores, oceanógrafos y activistas han dedicado los últimos cuarenta años a investigar la procedencia de estas enormes islas de basura y su impacto en el medio ambiente y la vida marina -además de planificar estrategias para limpiar el océano- en un territorio tan grande como el que puede ir desde las costas de California hasta Hawai e incluso mucho más allá, rozando las playas de Tailandia, Filipinas y Japón.

El sueño que lo impulsó todo

¿Por qué es tan difícil limpiar el océano?, fue la pregunta que se hizo el joven Boyan Slat cuando, en una excursión marina a las playas de Grecia, se dio cuenta de que bajo la superficie había muchas veces más residuos que peces. Boyan, nacido en los países bajos, se convirtió a partir de entonces en un inventor incansable que, a la edad de 16 años, presentó su proyecto bandera: The Ocean Cleanup, una entidad sin ánimo de lucro decidida a limpiar los desechos en el mar, empezando por el terrible parche de basura del Pacífico Central.

El proyecto piloto, The Ocean Cleanup, tiene como meta principal recolectar la mayor cantidad de plásticos y residuos antes de que estos se desintegren y se transformen en microplásticos, además de desarrollar e implementar nuevas formas para su reciclaje.

El desarrollo de la idea

El método de Boyan consiste en una manera pasiva de recolección de basura que se traslada usando las corrientes marítimas. Básicamente, es una tubería flotante de 600 metros de largo en forma de U que permanece adherida a una pantalla cónica de tres metros de profundidad que se hunde en el mar y atrapa los plásticos. Consta con un ancla flotante y un sistema de GPS anti-colisión.

Para llegar hasta la versión actual de este proyecto -que pretende avanzar con fuerza durante el 2020-, The Ocean Cleanup ha pasado por diferentes etapas, inicialmente de investigación y despliegue, desarrollando mega expediciones entre los años 2015 y 2016 que pretendían mapear y determinar la extensión de las islas de desechos en el mar y, posteriormente, de arduo desarrollo, ensayo y error donde, tras algunas decepciones iniciales y aprendizajes sobre lo difícil que es poner en práctica las teorías científicas ante la implacabilidad del mar abierto, obtuvieron los primeros resultados favorables a mediados del 2019 cuando lograron por fin limpiar un trecho del mar.

Los nuevos retos de OceanCleanup

Pese a los altibajos, el joven Boyan Slat no se detiene en su tarea por limpiar el mar y, actualmente, tiene otros objetivos en mente: limpiar a su vez los ríos. “El Interceptor”, presentado a finales del año pasado, es un proyecto en el que barcos impulsados por energía solar usan brazos flotantes para redirigir los residuos hacia un colector. Los interceptores son capaces de recolectar 110 toneladas de basura al día antes de que que lleguen a la costa. Esta idea se encuentra actualmente operativa en Malasia e Indonesia. Se espera que en Centroamérica también veamos a este proyecto en acción pronto.

Preservar y limpiar el océano es responsabilidad de todos, así que debemos siempre apoyar iniciativas concretas sobre el reciclaje, participar de dinámicas sociales, informativas y educativas sobres el uso consciente del plástico y ponernos manos a la obra. Usar la tecnología para el desarrollo nos puede garantizar un futuro sustentable.


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