Mitos y Verdades sobre el Plastico

En esta época, el plástico y la ecología se presentan como enemigos. Existe mucha desinformación alrededor de la forma en que los polímeros afectan el medio ambiente y las escasas y casi nulas campañas para reciclaje en algunos países han tenido como consecuencia la demonización de las ventajas del plástico. Pero la pregunta concreta que debemos hacernos es: ¿es tan malo el plástico como nos dicen los activistas en la televisión?, ¿realmente su producción es tan nociva como nos la presentan en las campañas ecológicas de internet?, ¿es dañino para la salud humana? 

Un Mundo sin Plástico 

Mira a tu alrededor; sería imposible imaginarnos nuestra vida diaria sin el plástico. Este material no está solo en las bolsas o en los envases monouso; está en todo, desde las alas de un avión hasta las tuberías de una casa, pasando por nuestra ropa, aparatos electrónicos, automóviles y muchos tipos de plástico son hasta biocompatibles, es decir, se pueden utilizar en prótesis médicas. 

Y sí, aunque la mayoría provengan del petróleo, también existen los plásticos biodegradables, elaborados a base de fuentes renovables como la caña de azúcar, la papa o el maíz. A la hora de hablar del plástico, es importante tener en cuenta su vida útil y estudiar su cadena de produción, donde podemos explorar temas como el ahorro de energía, la reducción de emisiones y la economización de sus materias primas.


Ventajas en la alimentación

El plástico puede almacenar casi cualquier cosa, desde productos para limpieza, hasta alimentos de alta calidad,  pasando por materiales químicos y de construcción. Muchos activistas han comentado que no son aptos para almacenar la comida para los bebés, cosa que es completamente falsa, dado que los plásticos son muy fáciles de esterilizar y permiten el envasado al vacío y en atmósfera inerte. Es falsa también la sentencia de que no se pueden meter en el microondas,  ya que existen plásticos que sí son aptos para resistir las temperaturas a los que los someten estos electrodomésticos y que cumplen las legislaciones correspondientes para estar en contactos con alimentos.

No todo el plástico acaba en el mar

Los residuos plásticos, al igual que el resto de residuos, hay que tratarlos adecuadamente y depositarlos en las zonas o contenedores destinados a este fin para que sean gestionados y reciclados, y así, darles el tratamiento adecuado y una segunda vida. Claramente existe una grave y dura problemática con el manejo de los desechos marinos que se agrupan en enormes islas de plástico en los océanos, pero existen por ejemplo iniciativas como la Ocean Cleanup que, no solo desean limpiar los desechos en los mares, sino encontrar nuevos procesos para reciclarlos. 

La segunda vida de los polímeros

Es falso que no existen productos realizados con plásticos reciclados. Los mercados tradicionales para el plástico reciclado son el de las tuberías (22%), las piezas industriales (18%), y las bolsas de basura (16 %). Pero hay muchos otros productos fabricados con plástico reciclado: bolsos, bolsas para computadoras, computadores, teléfonos celulares, protecciones para remodelación de edificios, lámparas, sillas de oficina, envases de cosméticos, casas, vestidos, joyas, bisutería. separadores de carril para bicicletas, bancos, columpios, parques infantiles, chalecos, bolígrafos, perchas, chaquetas, mochilas, sandalias, utensilios de cocina y paren de contar.

La necesidad del plástico

Los envases realizados a bases de polímeros son primordiales tanto para el transporte como para la protección del producto o para adaptar las cantidades a las distintas necesidades. De hecho, alargan la vida de los alimentos y conservan sus propiedades organolépticas primordiales y también evitan que se contaminen con agentes nocivos o tóxicos. En los países desarrollados se pierde un 3% de los alimentos desde que se producen hasta que se consumen; en los países en vías de desarrollo la cantidad es del 40%; con un correcto empacado y preservación esa cifra sería diferente.

Nuestra conclusión es que, para combatir la desinformación, son necesarias unas correctas campañas de reciclaje que nos impulsen a concientizarnos sobre un uso adecuado del plástico y nos eduquen hacia la correcta gestión de los desechos. Es mucho lo que podemos hacer con los plásticos reciclados y nuestra vida actual es impensable sin ellos. Prohibirlos o penalizarlos no solo es absurdo, sino también perjudicial para un sector laboral que le ha dado empleo y sustento a miles de personas y que ha sido protagonista, a veces anónimo, de cientos de avances en la humanidad.